En el caso de las personas obesas, el riesgo de padecer diabetes es tres veces mayor al de las personas que no tienen obesidad. Cuanto más sobrepeso, más cantidad de grasa en el organismo y esto aumenta la glucemia. La grasa proporciona energía al músculo en detrimento de la glucosa, lo que provoca un aumento de la glucemia. El páncreas secreta insulina en exceso para intentar reducir la elevada cantidad de glucemia, lo que conlleva un estancamiento de este último, que no es capaz de producir suficiente insulina. De este modo, la insulina ya no puede regular la glucemia. Entonces se produce la hiperglucemia y también se desarrolla la diabetes. Estos niveles altos de glucosa en sangre pueden afectar al corazón y los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios, así como enfermedades periodontal. Las personas con diabetes también pueden desarrollar infecciones y problemas en la piel.

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